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LA DEUDA ETERNA

 

Años después del comienzo del problema de la deuda en los países llamados del Sur,  esta ha vuelto a generar una crisis que arrastra al mundo hacia situaciones de empobrecimiento y pérdida de recursos más graves incluso que las producidas tiempo atrás. Existen  dos puntos sumamente importantes que no debemos perder de vista: aprender del sufrimiento de estos países y desterrar la acusación a la ciudadanía de haber vivido por encima de sus posibilidades, cuando la realidad es que se ha obligado a la población a salir adelante sin tener garantizados sus derechos fundamentales. Por el contrario, si alguien ha vivido por encima de sus posibilidades es esa élite que ahora nos exige pagar. El fracaso de las medidas que se han venido tomando desde 2008 no ha hecho sino  confirmar lo sabido; ni los planes de austeridad, ni los ajustes estructurales, ni los rescates, refinanciaciones o reformas laborales han resuelto el problema de la deuda. Aún peor; esta ha ido creciendo exponencialmente para convertirse en eterna.

Una vez más nos enfrentamos al hecho cierto de que sea cual sea el nivel de desarrollo de un país, el pago de la deuda siempre recae en el pueblo. Las medidas han sido adoptadas buscando la sumisión de los mercados con el fin de abrir el camino a  las transnacionales. El aumento del precio de las materias primas durante los años 2004 y 2005 permitió acumular reservas a los acreedores, pero por desgracia no llegó a establecerse una alternativa al modelo económico capitalista (y es que los ricos necesitan que siga habiendo pobres)

El esquema se repite, solo la manera de enfrentarlo marcará la diferencia entre el éxito y el fracaso, cuando el 99 % sea consciente de su poder sobre el 1 % Es imprescindible que los ciudadanos sepamos cómo y en qué fue utilizado ese dinero; si en la vida cotidiana precisamos de facturas para efectuar los pagos, ¿dónde están las facturas de la deuda pública? El establecimiento de auditorías  ciudadanas capaces de evaluar la situación y realizar los pertinentes análisis es ineludible para poder determinar la parte ilegítima de la deuda y decidir qué es necesario anular. La creación de una comisión independiente al estilo de la instaurada por el gobierno de Ecuador en 2007, que consiguió realizar una auditoría completa de la deuda, estableció que el 70% de la misma era ilegítima. En el caso de Argentina, casi 4 años de retraso en los pagos supuso un ahorro del 65%. De tal manera, la formulación de la necesidad de la auditoría debería, previamente, apoyarse en dos premisas fundamentales:

  • La solicitud de una moratoria sobre el pago de la deuda sin penalización (en Ecuador se ofreció a los acreedores privados el pago del 30%  del total)
  • La anulación incondicional de la deuda ilegítima

La ofensiva se pone en marcha; si hay que pagar, exigimos saber qué es lo que se paga. Conocemos hechos como la pasiva actitud del Banco de España en la antesala de la crisis,  allá por el año 2006, denunciada por los propios inspectores al entonces ministro de Economía, el socialista Pedro Solbes, ante la falta de actuación del gobernador Caruana a medida que aumentaba la acumulación de riesgos en el sistema bancario español. Actuaciones como estas  refuerzan la inaplazable exigencia de una auditoría capaz de desglosar la parte ilegítima (incluso odiosa, podríamos aventurar) de la deuda, teniendo en cuenta que la principal proporción de la misma la conforma lo que se debe a la banca privada europea; así pues, y por mucho que intenten convencernos de lo contrario, la deuda que más ha crecido no es la pública sino la del sector privado.

Pero ¿en qué consiste una auditoría ciudadana de la deuda y por qué es considerada como una vía estratégica?

Consiste en un análisis de la política de endeudamiento llevada a cabo por los dirigentes estatales. El acceso a la documentación necesaria para una auditoría no es tan complicado, las fuentes se encuentran en la prensa, el Tribunal de Cuentas, las páginas web de numerosas instituciones y multitud de colectivos que ya se han organizado para llevarla a cabo. El proceso en sí no queda restringido al ámbito de expertos profesionales de la economía, todo lo contrario: lo más importante es iniciar la investigación, provocar el interés primero y el posterior debate público y de una manera natural el entusiasmo se puede ir contagiando de unos grupos a otros, lo que llevará asociado todo tipo de asesoramientos, entre ellos los de expertos profesionales. Y en cuanto a su importancia estratégica, pues está claro; si buscamos un cambio en la dirección de las actuales políticas capitalistas, si deseamos desmontar de una vez el mito de meterle miedo al ciudadano con la DEUDA para así mejor someterle, si nos mostramos firmes en la reclamación de lo común que nos están usurpando, la Auditoría constituye el mejor argumento contra las mentiras de políticos, banqueros y medios de comunicación. Participar como ciudadano en el proceso de la Auditoría nos permitirá recuperar las riendas del discurso económico tantas veces hurtado por aquéllos interesados en escapar de la transparencia y la equidad.

Batería de preguntas necesarias a plantear:

  • qué empujó al Estado a contraer una deuda que no para de crecer
  • qué opciones políticas e intereses sociales salen beneficiados
  • qué salidas alternativas había en un principio
  • a quiénes se le debe
  • qué condiciones ponen
  • cuánto ganan los prestamistas
  • a cuánto ascienden los intereses (tipo de interés, parte reembolsada)
  • por qué el Estado decidió endeudarse (concepto de la deuda)
  • por qué las deudas privadas pasaron a ser públicas
  • condiciones de los rescates bancarios
  • por qué indemnizar a accionistas responsables del desastre teniendo sus propios administradores
  • qué parte del presupuesto del Estado se destina al reembolso del capital y qué parte a los intereses
  • cómo financia el Estado el pago de la deuda

El movimiento social ha de ser lo suficientemente amplio y fuerte para poder respaldar las siguientes medidas:

  • redacción de un manifiesto y firma a nivel nacional
  • creación de un colectivo pro-auditoría ciudadana  en busca de aportación de conocimientos
  • articulación de Asambleas Ciudadanas en las que reflexionar acerca de las responsabilidades, la deuda = suya, la defensa de la democracia = nuestra
  • formación de colectivos locales con grupos de trabajo encaminados a desplegar la información sobre un análisis global, por un lado, y a implicarse en auditorías locales de las deudas más cercanas (hospitales, viviendas sociales…)
  • acciones callejeras que nos hagan visibles
  • análisis del impacto de las medidas de austeridad en la población (y dejémonos de eufemismos, austeridad, recortes… esto no es sino una monumental estafa)
  • recuperación del control democrático de nuestro poder de decisión, secuestrado por los acreedores y los mercados financieros

Además:

  • campañas de educación y sensibilización ciudadana acerca de la generación de le deuda pública (desmontar el argumento de los costes de los servicios públicos como causantes)
  • modelo de requerimiento de unidades de auditoría de la deuda (como las que circulan en Francia)
  • Argumentaciones en contra del objetivo fuera del alcance de los no profesionales) y acabar con el tabú del reembolso obligatorio de la deuda
  • Acabar con el tabú del reembolso obligatorio de la deuda

 

“…era necesario enseñar a la gente a no pensar y no formarse opiniones, obligarla a ver lo que no existía y sostener lo contrario de lo que resultaba obvio…”

 

BORIS PASTERNAK, Doctor Zhivago

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