El rincón de Chema Tante

Francia; fascismo o neoliberalismo, la misma desgracia – por Chema Tante

 

Está la gente demócrata “dentro de un orden”, encantada porque ahora, con el bonito Macron, van a detener a Le Pen. “Le pararemos los pies al fascismo”, gritan con pasión, sintiendo que retornan a las glorias de 1945, que la democracia ha vuelto a ganr al fascismo. Qué poco se enteran, las buenas gentes, de que, esta vez, el fascismo vuelve a ganarles la mano.

El fascismo caduco, de la extrema derecha, es detestable, pero no es lo único detestable. Porque este fascismo declarado de Le Pen solamente se diferencia del fascismo del siglo XXI de Macron, el neoliberalismo, en que éste disimula, esconde sus maldades. El fascismo grita que hay que rechazar a la inmigración, a las personas refugiadas. El neoliberalismo no lo grita, pero lo hace. Para demostrarlo, ahí están Turquía o Marruecos, comprados para contener las multitudes hambrientas o el Mediterráneo y el Atlántico, cementerios de cientos de miles de seres humanos que de han ahogado buscando la libertad y la vida.

Qué contenta está la gente de buenas intenciones, porque pondrán al niño bonito de Merkel como presidente de Francia. Y, con eso, se mantendrá la ofensiva neoliberal, el fascismo de ahora que, como el de antes, el de Le Pen, se empeña en legitimar la ley del más fuerte y en recuperar para la gente poderosa los privilegios que le habían arrebatado las luchas populares y el miedo a la presencia de la Unión Soviética. Con Macron, Francia se mantendrá sin reservas en la Unión Europea, pero en esta Uniçon Europea. No en el proyecto de solidaridad y convergencia que surgiera del Tratado de Roma, sino en el instrumento de las políticas neoliberales, del austeritarismo, que es hoy.

El neoliberalismo de Macron y Merkel, y de May, y de Rajoy, y de Susana, Valls y Hollande, es la subversión de la idea, errada, pero bien intencionada, del liberalismo histórico. El neoliberalismo no pretende adelgazar al estado, neutralizar lo público, para que la iniciativas personales tengan espacio de maniobra. Que es un error, como digo, pero con buena voluntad. El neoliberalismo se aprovecha del estado, interviene delictuosamente en lo pùblico, para beneficiar a los intereses privados.

En realidad, Macron hará lo mismo que hubiera hecho Le Pen. Lo mismo, o más, que hicieran Hollande y Valls. Lo que les marca la fuhrina Merkel.

Mientras tanto, la izquierda no aprende la lección portuguesa. No aprende que, simplemente, una izquierda que se une y pone en práctica las tesis lógicas: inversión pública en proyectos rentables y gasto social, incremento del ingreso popular, control del mercado, esquema tributario progresivamente equitativo con disciplina fiscal y con impuestos a las transacciones financieras, se solucionan los gravísimos problemas de esta depresión inducida que llaman crisis; y se restablece y aumenta el estado de bienestar.

Simplemente con eso. Uniendo a la izquierda para, con las ideas lógicas y demostradas, rebatir las falsas tesis económicas que el neoliberalismo ha impuesto como si fueran dogmas incuestionables.

* Lo escribe Chema Tante

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