ATTAC

Attac en 2018, año de su 20 aniversario: acción ciudadana por la justicia fiscal, social y ecológica

Con la reforma de los estatutos de 2009, se introdujo en las siglas de Attac la noción de “acción ciudadana”. Nuestras movilizaciones de los últimos años, que combinan la educación popular, las acciones simbólicas y de desobediencia, el trabajo colectivo y el trabajo de fondo, nos han permitido dar sentido a esta noción a la vez que nos hemos afirmado en el ámbito militante, político y mediático. Las acciones ciudadanas han permitido a Attac ampliar su audiencia y reclutar nuevos simpatizantes, socios y activistas.
Nuestro punto de partida es el sentimiento compartido de que los ultra ricos y las multinacionales gozan de una impunidad insoportable. En efecto, ya sea en términos de derechos sociales y humanos, de preservación de los ecosistemas o de evasión fiscal, las multinacionales parecen haber ganado la batalla contra unos Estados que son complacientes o demasiado débiles para oponerse a su poder y a sus ejércitos de grupos de presión. Estas empresas ejercen una influencia en la mayoría de los jefes de Estado y tienen un valor en bolsa que supera al PIB de muchos países. Se encuentran en una situación de fuerza para influir en la promulgación de leyes o para encontrar fallos y vericuetos con el fin de eludir las disposiciones que les desagradan. Son los grandes triunfadores del libre comercio, que les permite poner a los países en competencia entre sí, lo que les permite tener un peso importante en las normas sociales, fiscales y ecológicas. No es posible que haya un cambio importante en la política mientras no se altere por completo esta relación de fuerza.

Para lograrlo, debemos defender la aspiración de una gran mayoría de la población a una mayor justicia fiscal, social o ecológica. Es un hecho probado que la evasión fiscal, legal o no, agrava en gran medida los déficits públicos, contribuye a la injusticia fiscal y a un menor consentimiento al pago de impuestos. Por lo tanto, socava uno de los pilares de la democracia y sirve de argumento para debilitar los servicios públicos y la protección social. En lugar de estigmatizar a los más pobres, a los funcionarios públicos o a los desempleados, los gobiernos deberían promover la justicia fiscal luchando despiadadamente contra la evasión de impuestos por parte de las corporaciones multinacionales y de los ultra-ricos.

Las industrias extractivas, ya sean de origen fósil o financiero, plantean serias amenazas para las poblaciones y el planeta. Son un gran freno para la transición social y ecológica de nuestras economías. En lugar de poner las llaves de nuestro futuro colectivo en manos de los bancos y las multinacionales, de las asociaciones público-privadas o a la finanza del carbono, los gobiernos deberían promover la justicia ecológica y los bienes comunes mediante el desarrollo de nuevas formas de producir y compartir los recursos y la riqueza.

En esta lucha forjamos alianzas con asociaciones, plataformas, sindicatos, sin olvidar que el cambio no se logrará sin movimientos sociales fuertes e independientes como Attac, capaces de ser portadores de las expectativas de los ciudadanos y de reforzarlas . Así es como actuaremos cada vez más para poner fin a la impunidad de que disfrutan las multinacionales y los ultra ricos.

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