Pensamiento político

¿Qué es el neoliberalismo?

En su la reseña del último libro de Alberto Santamaría* (En los límites de lo posible. Política, cultura y capitalismo afectivo [Akal, 2018]), Juan Vázquez Rojo (Revista Torpedo / Rebelión | 17/03/2018) incluye lo siguiente, que podría calificarse de definición con modus operandi:

  • Popularmente, el concepto [neoliberalismo] se asocia al ámbito de la economía política, con cierto tono crítico (casi nadie se considera a sí mismo neoliberal, con el prefijo), para definir un periodo político-económico del capitalismo, concretamente el que se inició en la década de los ochenta y continúa hasta la actualidad. En este contexto, el neoliberalismo, como todo sistema de dominación, necesita legitimarse para sobrevivir, generar consenso entre la mayoría de la población naturalizando procesos necesarios para su propia reproducción y expansión.
  • El neoliberalismo no es ni un dejar hacer ni un “sometimiento visible a unas normas represoras”, sino que impone “un límite dentro del cual las normas se interioricen como necesarias y justas” y que van cambiando y evolucionando según las necesidades del propio sistema.
  • Tanto las escuelas como las universidades se despojan cada vez más del enfoque humanístico clásico e incorporan la lógica mercantil de forma que se crea “ciudadanía de baja intensidad” fácilmente adaptable a las necesidades del mercado, moldeando la educación a su merced, tal y como se ve en las últimas reformas educativas.
  • En un contexto de inseguridad laboral, de precariedad y de altas tasas de paro propias de la etapa neoliberal, se impulsa el concepto de emprendedor, como sujeto creativo que debe individualizar un problema colectivo y afrontarlo como “un reto”, en un marco emocional que más que “motivar” ahora lleva a “movilizar”. Así, resulta curioso observar cómo el propio neoliberalismo es capaz de captar, despojar, despolitizar y posteriormente asumir conceptos, sentimientos o emociones que nacen de movimientos antisistémicos. De este modo, el capitalismo afectivo, como lo denomina Santamaría, es capaz de que el sujeto mire el dedo y no la luna, esto es, en vez “de cambiar el contexto (este es algo así como la pura realidad inamovible, nos dicen) sino en variar mi reacción emocional (que es donde está el problema) para amoldarme a esa realidad laboral que es producida para cada sujeto”. De esta forma, siguiendo al autor, el neoliberalismo desactiva las críticas, las emociones, los relatos que se producen en los márgenes, para luego asimilarlos despojándolos de su contenido original.

*Alberto Santamaría es Doctor en filosofía por la Universidad de Salamanca, profesor de Teoría del Arte en la facultad de Bellas Artes de la misma universidad, poeta y ensayista.

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